Vaya........parece mentira que hace tan solo una semana estaba tan contenta con mi gatita, después de tanto tiempo esperando para tenerla y tras 10 días en casa se la han tenido que llevar de nuevo. Ya sabíamos que estaba malita cuando la trajimos a casa pero queríamos darle una oportunidad. Queríamos que supiera que algunos humanos son buenos y que yo deseaba quererla y cuidarla.
Todo pasó muy rápido. Llevaba 10 días en casa. Aunque al principio estaba asustada por el cambio de hogar , enseguida pareció acostumbrarse a nosotros. Le dejamos toda la casa para que paseara y pasanteara. A veces quería jugar, se dejaba tocar y acariciar..........sobre todo por mí.
Yo era la personita a la que más quería. El día 23 por la noche mi papá la vio pasear por la noche.......
Nada parecía dar a entender que al día siguiente Silvia se la tuviera que llevar. Incluso el domingo por la mañana parecía andar bien. Pero de repente, descubro que parecía cojear de la patita trasera derecha.
No le dimos importancia. Pensamos que se habría enganchado la patita con algo. Además, no se quejaba .
Llamamos a Silvia por si acaso. Además, quería visitarnos porque echaba de menos a la gatita. Pero en el rato que llegó, la gatita parecía que se movía peor. Llegó la cuidadora de la protectora y se alarmó.
Algo malo parecía estar sucediendo y Silvia decidió llevársela a un hospital de mascotas para que la atendieran mejor y le hicieran unas pruebas. Al día siguiente, Silvia le explicó a mis papás que la gatita parecía haber desarrollado la leucemia felina y se encontraba malita.
Mi mamá pudo ir a verla el martes y mi papá y yo el miércoles. Pude tocarla y acariciarla. Pude sentir como ella me quería. Le encantaba como le pasaba los deditos por debajo de su boquita y le acariciaba el lomo. Cerraba los ojitos y se quedaba relajada, pero no ronroneaba. Estaba muy tranquila.
Me encanta que mis papás me digan siempre la verdad. Ellos nunca me engañan y por eso les cuento todas las cosas que me pasan. Bueno, las cuento siempre que me acuerdo, claro y por eso confío en ellos. Pero esta vez quiero darles las gracias por no haberme dicho la verdad y por haberme dejado un buen recuerdo de Rayitas. Sé que algun día lo entenderé, porque soy una niña muy lista y sobre todo, muy sensible y amo mucho a los animales.
Silvia tuvo que llevarse a Rayitas a un hospital de mascotas. Rayitas ya no está con nosotros. Sé que está en un sitio mejor donde ya no va a sufrir más y donde seguramente nos estará viendo y jugando con otros gatetes. Pero donde quiera que esté, siempre la querremos y la recordaremos.
Rayitas, no sabes cuanto amor nos has dado en estos escasos 10 días ni el amor y cariño que te llevas de nosotros. Va a ser complicado encontrar otra gatita tan buena, tranquila y cariñosa pero dentro de un tiempo intentaremos volver a ayudar para que otra chiquitina como tu sepa que algunos humanos intentamos ser buenos.
Siempre con nosotros; con Amanda, con Alejandra y con Jaime.
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