Veréis, hace casi un mes, mis papás me llevaron a la Torre de Juan Abad, el pueblo de mi yaya Loli, para pasar el fin de semana. Íbanos porque se hacían varios actos en recuerdo y homenaje a
D. Francisco de Quevedo y Villegas. Según dice mi papá, ha sido uno de los mejores escritores españoles de todos los tiempos. Puede que sea algo exagerado pero como yo de esto no entiendo mucho, voy a hacer como que me lo creo. El caso es que yo quería ir porque la gente se iba a disfrazar con los vestidos que se ponía la gente en aquella época y además había varias representaciones teatrales, recitaciones de versos en la plaza y algunas actuaciones. La verdad es que estuvo muy entretenido, aunque al final no pude vestirme de época porque había que alquilar/comprar los vestidos y ni mis papás ni yo lo sabíamos.
Pero en lo que de verdad lo pasé genial fue con un señor que tenía águilas y halcones amaestrados. También había buitres, lechuzas, búhos.....y otras aves de ese estilo. Cuando las ves en persona, como yo, ves que son mucho más grandes que de lo que parecen cuando las ves volando. Son unos animales preciosos. Yo creo que a mi papá le gustan incluso más que los gatetes. Debe de ser porque a él le encanta volar y tiene un poco de envidia . A mí también me gusta volar pero creo que me haría más ilusión poder viajar en el tiempo. Yo muchas veces me imagino viviendo en otras épocas pero creo que me gusta más imaginarme en el futuro. Mi papá dice que el futuro llega nos pongamos como nos pongamos.
Pero en fin, vayamos al lío. Como ya sabéis me encantan los animales y el día de la exhibición de cetrería ( así se llamaba el arte de amaestrar estos animales ), el señor preguntó si había algun voluntario para dejar que las águilas y halcones volaran desde un punto en lo alto de una casa hasta donde nos encontrábamos nosotros en la plaza. Yo estaba un poco indecisa y con algo de miedo, porque son pájaros más grandes de lo que parece. Tienen unas garras muy fuertes y poderosas y un pico duro y robusto. Los plumajes de estas aves son brillantes, están muy limpios. El señor nos pedía que no los tocásemos porque la grasilla de nuestros dedos podían contaminarles las plumas. Así que fijaos sin son suaves y delicadas estas plumas. La verdad es que esa mañana aprendimos todos mucho acerca de la enseñanza y aprendizaje de estos animales.
Pero lo mejor de todo, estaba por llegar. Resulta que el instructor, un señor algo mayor pero muy paciente y amable, me puso una especie de armadura de cuero robusto en mi brazo para que no me lastimasen las garras de las aves al posarse en mi brazo. Era impresionante ver como volaba cada halcón y águila hacia mis brazo cuando el señor lanzaba el cebo y la carnaza o como se llame y el águila planea con su majestuoso vuelo hacía mi brazo y se posa en el. A mí me apetecía mucho acariciarla pero seguí respetuosamente las indicaciones del instructor. En fin, que el instructor o maestro hizo esto mismo al menos otras 3-4 veces. Es increíble la precisión que tienen los halcones y águilas para no chocar ni golpearme. Eso si, el instructor me dijo que tenía que estar más quieta que una estatua. Fue un día perfecto. Uno de esos días que se tardan mucho en olvidar y espero que a mí no se me olvide nunca.
¡ Que animales tan preciosos por favor!!!!!!. y que caritas tan simpáticas y redonditas tienen los búhos y las lechuzas. Es que son monísimas.