UUUUUUUHHHHHH!!!!!!!!!, que miedooooo.....!!!!!!!!!!!!. Pensaba que este año no iba a celebrar esta fiesta porque en este cole al que voy ahora no tienen la costumbre pero al final me junté con las niñas del barrio y nos fuimos a dar unos sustillos por el vecindario e hicimos unos cuantos tratos pero me empaché algo, con tanta chuche. Lo pasé bien, nos disfrazamos e hice una amiguita nueva.
No sé si habré contado por aquí que estoy yendo al Conservatorio. Soy una virtuosa del piano pero no me dieron plaza para piano. Ya no quedaban y me tuve que conformar con el oboe, pero he tenido que dejarlo porque al soplar me duele un poco la cabecita por detrás y me molesta un poco. Mis papás han pedido que me cambien de instrumento. A ver si hay suerte.
Y resulta que me parezco también en otra cosa más a mi papá. Tampoco me gustan las matemáticas y además no se me dan muy bien pero en todo lo demás, voy fenomenal. Sobre todo en las cosas artísticas, como pintar y dibujar y la música.
La semana pasada estuve en casa del yayo Mariano y como el ya está casi retirado del arte de pintar, me ha regalado su maletín de óleos y pinturas para que exprese mi arte. Le hace mucha ilusión que me guste la pintura. Y hace varias semanas estuve en casa de la tía María, la hermana del yayo Mariano.
Es en un pequeño pueblo de Toledo. Es una casa muy chula, con patio y varias habitaciones y además lo pasé muy bien. Tienen varias salamanquesas y se comen las arañas y otros insectos. Por eso tienen tan limpio el patio. Y como era un día que hacía algo de calor había unas cuantas moscas. Maté unas cuantas con un matamoscas y se las di a las salamanquesas y se las fueron comiendo. Daba un poco de asquete pero me hacía gracia verlas comer. Tienen una carita muy simpática. Parecen lagartijillas. Muy monas. También nos fuimos por la tarde a dar un paseo por el pueblo y pasamos cerca de una ganadería.
Menudo olor a "vaco"........mi papá se emocionó porque ese olor tan fuerte e intenso le recordaba a los veranos de su infancia en la Torre de Juan Abad, de cuando pasaba los veranos con la abuelita Ernesta.
A menudo la recuerda. Dice que fue como si fuera su segunda mamá. Se puso muy triste cuando se murió. Aunque se fue hace muchos años, aún la sigue queriendo con el mismo ansia que cuando era niño. Yo no conozco a esta abuelita más que por unas fotos que me ha enseñado alguna vez mi papá.
Aunque no pude conocerte, quiero pedirte que desde el cielo sigas cuidando de mi papá para que pueda cuidar también de mí, con el mismo amor y dedicación que tu tenías con él.
Y bueno, seguimos pasando y vimos unos cuantos gatitos silvestres, al aire libre. De esos que no parecen ser de nadie, de esos que disfrutan de su libertad, aunque tengan pulgas y no siempre encuentren de comer y pasen frío o calor. Así es como le gusta a mi papá ver a los gatetes. Yo todavía no entiendo muy bien lo que es la libertad pero debe de ser algo muy importante porque mi papá parece emocionarse cuando alguna vez me ha mencionado la importancia de ser libre.
Ya iba cayendo la tarde cuando decidimos regresar a la casa de mi tía María. Merendamos y nos volvimos por donde vinimos. Con la promesa de no tardar mucho en regresar porque me encantó y con la idea de que vengan a visitarnos tan pronto como puedan.
Gracias a ti también mami. Por todo el esfuerzo que has hecho en tu examen. De momento no lo has conseguido pero me estoy fijando en ti para ser como tu. Gracias por no rendirte y por ser un ejemplo para mí. Son ese tipo de cosas que yo todavía no comprendo bien pero espero poder devolverte todo lo que estás haciendo por mi.