Pues si amigos, otra vez se me han vuelto a caer 2 dientes casi seguidos, una muela y un colmillito.
Y por si fuera poco, a mi papá le tuvieron que sacar una muela del juicio. Así que armé de valor y me decidí a pedirle al ratoncito Pérez un regalo también para mi papá. Ya sé que el ratoncito no trae cosas para los dientes de los mayores y menos si encima ha sido una extracción y no una simple caída, como los míos pero ya se sabe, contra el vicio de pedir, la virtud de no dar.
Y, que demonios!!!!!!, como soy una niña muy buena, pues me dije:
- A ver si también trae algo para mi "paposo". Y sabéis que?. El ratoncito se portó superbien. Me trajo nada menos que 3 euritos por cada diente y unos días después, a "paposo" le trajeron una llavero de un coche de carreras. El lo pidió de Ferrari pero yo no veo el caballito por ninguna parte, así que será de otra marca.
De todas formas a mi papá le ha hecho la misma ilusión, porque no se lo esperaba. El cree que el ratoncito Pérez le ha traído el llavero porque lo he pedido yo, que soy una niña muy buena.
Y es que, yo siempre le hago unos dibujos muy bonitos y además, desde que tengo a la gatita, le aviso de que hay una gata y que como no tenga cuidado y tenga hambre.........
Desde hace tiempo me pregunto para que puede querer el ratoncito Pérez los dientes de los niños.
Mi papá me ha contado que tiene un laboratorio en Burgos donde dicen que con los dientes, investigan como crecen los niños o algo así. Tiene incluso una página web y todo.
Bueno, a todo esto, que me enrollo y no cuento lo bien que me lo he pasado en los campamentos con mi amiga Imelda. Era una vecina, pero aunque se ha ido a vivir a otro sitio, seguimos siendo muy buenas amigas porque vive cerca y, además, vamos juntas a las clases de piano.
Fuimos un par de semanas al campamento de año pasado, el Polideportivo de La Masó y esta semana hemos estado en Gymcampus, que también ha estado fenomenal. Aquí hasta nos han dado de comer y todo.
Al final, con el tema de los dientes, me he emocionado y no he contado mucho de los días que he estado con mis papás en Bulgaria. Por fin conocí a mi sobrino Rosen. Tiene 2 añitos y es muy travieso. No para un momento quieto. El caso es que es muy bueno y obediente, pero como no para de hacer travesuras, hay que vigilarlo sin descanso . La verdad es que me cansé un poco pero me hizo muchísima ilusión conocerle. Y es que eso de ser tía, es como que te da caché. En fin tonterías mías.
No quería olvidarme de los gatetes. Al final olvidarme de los gatitos. Y es que vuina es muy fan de los gatitos. Había unos 6 gatitos bebés, que tenían unos 2 meses o así. Casi todos muy bonitos.
Había una gatita que se parecía mucho a Tesa, mi gata, pero era menos grande. Y también había como 4 mamás gatas y algun otro gato que venía de visita. Son muy listos y saben que en la parcela de vuina se come bien y además los tratan con mucho cariño. Vuina los quiere casi tanto como yo.